I. Introducción
España ha alcanzado un desarrollo económico y social extraordinario en las tres últimas décadas. Los sucesivos gobiernos, y la propia vitalidad de la sociedad española, han contribuido a él impulsando en momentos diversos la modernización del país.
El último ciclo modernizador se inició en 2004, cuando fuimos conscientes de que algunos de los fundamentos del crecimiento económico del pasado ya no eran suficientes para garantizar el futuro. Por ello, a partir de entonces se pone en marcha un esfuerzo inversor que acabará multiplicando por tres el gasto público en I+D+i y doblando el correspondiente a la educación y a las infraestructuras, además de promover el desarrollo de las nuevas energías.
Hoy, España necesita dar un nuevo salto en la renovación de su sistema productivo. Las consecuencias de la grave crisis económica mundial que aún padecemos, y sus singulares manifestaciones en nuestro país, así lo requieren. No podremos seguir creciendo y creando empleo del mismo modo en que lo hemos hecho durante estos últimos quince años. Es necesario corregir los desequilibrios acumulados durante este tiempo y consolidar las nuevas perspectivas de desarrollo que se abren a la economía española.
Esta Estrategia para la Economía Sostenible que presenta el Gobierno se propone, pues, cambiar el patrón de crecimiento de la economía española para impulsar y afianzar su recuperación y garantizar el bienestar social en el futuro.
Nos enfrentamos a un nuevo desafío que superaremos con éxito si, como en otras ocasiones, acertamos a abordarlo como un verdadero proyecto colectivo. Perseguimos un fin que comparte la inmensa mayoría de la sociedad española: asentar nuestro bienestar social en un nivel y en una calidad de empleo que nos sitúen definitivamente entre los países más desarrollados.
Los protagonistas del cambio tienen que ser los agentes económicos y sociales, los empresarios, los trabajadores, en último término, el conjunto de los ciudadanos. La responsabilidad del Gobierno, de los poderes públicos en general, consiste en impulsar, promover, desarrollar las reformas que lo hagan posible. Con todo, una responsabilidad muy relevante y que debe ejercerse ahora, cuando se dan las condiciones de comenzar a superar la crisis.
Esta Estrategia cuenta con cuatro partes.
En la primera, se explica en qué consiste el principal objetivo: acelerar la modernización de la economía española. Para ello, se ofrece una caracterización de las diversas dimensiones de la sostenibilidad, de sus principios, y de los indicadores que servirán para medir su aplicación y desarrollo.
En la segunda parte, se describen las reformas modernizadoras que el Gobierno pretende llevar a cabo en esta Legislatura, comenzando por la Ley de Economía Sostenible, cuyo Anteproyecto examinó el Consejo de Ministros el pasado 27 de noviembre junto a esta Estrategia general.
En la tercera, se recogen los instrumentos específicos de financiación que impulsarán su puesta en marcha.
Finalmente, se establecen los diversos escenarios para acordar y aprobar las reformas: el parlamentario, el de la Mesa del Diálogo social, el de la Comisión del Pacto de Toledo y el de la Conferencia de Presidentes, además de la proyección que en el seno de la Unión Europea y de otros foros internacionales, pueden tener, con repercusiones para España, los esfuerzos por extender la economía sostenible.





